María Bella García Rodero

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La radio actualmente es un servicio público que puede ser consumido por cualquiera; es un medio de comunicación colectivo o de masas que transmite sonidos por medio de ondas y difunde mensajes, entrevistas, música y noticias. Como la radio es un medio unisensorial que cuenta con una única fuente de estímulos (el sonido) y se vale de un único sentido por parte del receptor: el oído, es muy fácil dejar de atender a lo que se está escuchando.

Por lo tanto, al estar centrada en un solo sentido y no contar con elementos visuales, como los que dispone la televisión, es difícil recuperar de nuevo la atención del receptor si la ha perdido desde el principio en la emisión radiofónica. Para solventar todos estos pequeños inconvenientes, el periodista radiofónico tiene que incidir especialmente en el lenguaje y locución que va a emplear para hacer llegar al oído del oyente su mensaje. 

Por una parte, el lenguaje radiofónico presenta una serie de particularidades como son su expresión a través de la voz humana, los sonidos y la música. La voz humana expresada en palabras es la que más se dirige a la razón del oyente. Las palabras que se usan al hablar en radio tienen que ser sencillas, que se entiendan sin diccionario ya que el receptor no puede pedirle al locutor que explique qué quiso decir o que lo repita, además la radio llega a todo tipo de hogares, razas, culturas, gentes… por lo tanto, el locutor debe utilizar un lenguaje sencillo que llegue a la mayor parte de la población. Es recomendable el empleo de palabras que la gente usa en su vida cotidiana y, también, palabras que la gente entiende pero que no las usa frecuentemente; esto último garantizará que el oyente puede ir ampliando su vocabulario ya que no se trata de reducir vocablos sino de emplearlos adecuadamente y sobre todo, comprenderlo.

 

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